4/1/14

Nunca, hasta ese momento, se ha dado tanta cuenta de que está solo.
Solo. Y se cubre de espanto.
Aprieta los puños.
El espanto no mengua.
Aprieta los dientes.
El espanto no mengua.
Se caga en todo, en sus muertos, en la vida, en su suerte, en su mal fario, en su miedo, en su destino, en su cárcel, en sus propios huesos, en todo, en todo, en todo.
Se caga en todo y el espanto no mengua.



Este fragmento pertenece al libro juvenil Parco del autor Jordi Sierra i Fabra.

9/9/13

Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz...

Podría decir con seguridad que eres de las personas a las que más debo y a las que más necesito a día de hoy y en un futuro seguramente también. 
Y llamame pesada, repetitiva, tonta... pero hasta quedarme sin voz te daré las gracias. Te quiero, Ainhoa. Te quiero muchísimo. No podría permitirme jamás el perderte. No podría permitir que te perdieses. Y aunque sé que no siempre tengo las palabras adecuadas para frenar tus caídas, te juro que estar, estaré siempre. Y siempre nos levantaremos juntas de cada golpe, ¿recuerdas? De la mano. Que mi camino no lo sigo si miro a mi lado y no te veo, me niego.
Nos espera un año duro, un ano donde hablaremos seguramente poco, pero en tus momentos de flaqueza, cuando ya ni confíes en ti misma, estaré aquí. Y si no puedo estar en ese momento, lee esto. Recogelo todo en una nota, o pídemelo luego. Para que lo leas cada vez que no puedas más, para tener un respaldo donde apoyarte cuando las piernas o el corazón se cansen de continuar. Cuando el dolor sea demasiado, hay alguien que, desde Madrid, te pondrá anestesia.
Espero que hayas tenido y tengas el cumpleaños que te mereces y que, tengas también, la felicidad que nadie más se ha ganado.
Porque tú, y no seré la primera ni la última que te lo dice, tendrías que tener una sonrisa tan grande como tu corazón (aunque no haya tanto espacio en la boca).
Nunca olvides que tu hermana de corazón está celebrando este día contigo, a cada segundo. Que nada ni nadie te estropee tu día.
Que el mundo calle, que hoy mandas tú.
Te quiero mucho, Ainhoa, feliz cumpleaños y que sean los mejores 17 años que el universo jamás ha presenciado.

6/8/13

Quiéreme si te atreves.

«Y entonces vino lo peor: nada.
Nada de nada durante lo que me parecieron diez años, nada durante 3.652 días y 3.653 noches.
Se acabó el juego, los juegos, la sal de mi existencia. He equivocado mi vida como los protagonistas de las tragedias de Jean Racine.
¿Dónde estoy? ¿Qué he hecho? ¿Qué debo hacer ahora? ¿Qué arrebato me arrastra? ¿Qué dolor me atenaza?
No puedo saber si debo amar u odiar.
Él me ha matado, asesinado, degollado, follado, y muchas otras rimas tontas.
Hasta que acabé por considerarlo parte del pasado; y por conformarme con la insípida felicidad de mi existencia.

Hasta que una noche decidiste regresar, y saboreé de nuevo la verdadera felicidad...
Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, ¡Grandioso!
Era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, crack, porros, hierba, marihuana, éxtasis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, LSD.
Mejor que el sexo, que un orgasmo, que un 69, una orgía, el kamasutra, las bolas chinas. Mejor que la comida y la mantequilla de maní que comía de pequeña.
Mejor que la trilogía de George Lucas, que el fin del milenio. Mejor que los andares de Emma Pill, el baile de Marilyn Monroe, la Pitufina, Naomi Campbell y que el lunar de Cindy Crawford.
Mejor que la cara B de Abbey Road, que los solos de Jimi Hendrix.
Mejor que el pequeño paso de Neil Armstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro.
Mejor que la testosterona de Arnold Schwarzenegger o el colágeno de los labios de Pamela Anderson. Mejor que Woodstock y las rages más orgásmicas... Mejor que las drogas del Marqués de Sade, Arthur Rimbaud, Jim Morrison y Castaneda.

Mejor que la libertad. Mejor que la vida».








1/8/13

Querido desconocido.

Prometías estar siempre conmigo, pero tu mirada te delataba. No era una mirada que gritara a los cuatro vientos que mentías, no. Podría leer en tu retina las ganas y la frustración que mis ganas de amarte provocaban. Como quien quiere, pero no puede.

"Querer y no poder"...

No lo entendí hasta que te tuve enfrente y pude ver el cansancio en tu rostro. Los kilómetros de más y los besos de menos hicieron mella en ti. Y en mi. La diferencia es que a mi me vencieron las ganas y a ti, las dudas.

Querer tenerte el resto de mis días (y noches) en mi cama, y no poder.
Querer ser la envidia de la Luna cuando me mirases a mi y no a ella, y no poder.
Querer compartir cama y sueños contigo, querer despertarme antes que tú y grabar ese momento a fuego lento en mis ojos y, de nuevo, no poder.
Querer ser tu musa en los días de inspiración, y no poder.
Querer ser tu último primer beso, y no poder. Definitivamente, no poder.

Porque ahora está ella. Y ya no cogerás el autobús para venir a verme a mi. Las estación ya no recordará cómo nos amábamos los días de lluvia, ni recordará nuestras despedidas. Las escaleras mecánicas no volverán a conocer lo que es amar de verdad. Esos asientos escondidos no volverán a ser testigos de nuestro amor. "Nuestro amor", joder, que bien sonaba, ¿verdad?
Me acostumbré a hablar de mí en primera persona del plural y ya nunca un "nosotros" me parecerá tan bonito como el que tú y yo formábamos.

Qué coño, no quiero otro "nosotros" que no sea contigo.

A veces, deseo con todas mis fuerzas no haberte conocido nunca. No haberme rendido a tu sonrisa aquella fría tarde de Febrero.
Pero me has dado tanto... que tropezaría contigo mil veces más. Porque eres como una jodida enfermedad crónica.

Y te confieso que, joder, no quiero curarme de ti.

I know what is like to be dead.

Hace tiempo que vivo por vivir, sin motivo alguno. Como si alguna pieza del generador de fuerzas de mi día a día se hubiese desencajado. Vas perdiendo a gente, ganando decepciones y siendo herida por mil balas que ni la música es capaz de frenar, y es entonces cuando todo empieza a parecer cuesta arriba, casi vertical.

13/4/13

Desequilibras mi vida.

 Nunca sé si vienes para quedarte, si estás de paso o si te irás esta misma noche. Hoy tengo la sensación de que te conozco mejor que nadie, pero mañana te volverás un auténtico desconocido ante mis ojos. Un desconocido que cada vez está más presente en mi vida que tú. Desde que creo conocerte, ya no me conozco. Te perdía por intervalos de tiempo y acabé perdiéndome a mi de forma indefinida. Ojalá hubieses sido más transparente; de esa forma, quizás, hoy no estaría en ruinas esperando a que vengas a reconstruirme como algunaz veces solías hacer. Que ingenua puedo llegar a ser creyendo que tú volverás para salvarme. Pero, ¿qué esperabas? Los escombros no se recogen por si solos.

28/3/13

Cuando ni la música te salve, preocúpate.

Se siente sola, ya ni ella se hace compañía. Se abandonó a su suerte, pero ¿qué hacer cuando hasta el azar va en tu contra? Nada la complementa, nada la llena. Nunca las lágrimas derramadas son suficientes para desahogarse. Cree merecerse todo ese dolor, de hecho, cree merecer más aún. Se siente inútil, como si para nadie fuese importante. No sale, no ríe, no habla, no vive. Y eso es terrible. ¿Cuándo llegó a ese punto? Desearía cambiarlo y disfrutar al máximo como la gente de su edad, pero lo ve imposible. Ya ni la música es capaz de levantarla como hace unos años, cuando amaba bailar. Tan solo se acurruca en su cama, con sus cascos y un libro para huir de la realidad otro día más.

16/2/13

No te enamores de mi.

- Creo que empiezas a gustarme.
- No te enamores de mi, es un consejo.
- Pero, ¿por qué? Siempre dices lo mismo.
- Porque yo no quiero enamorarme. Paso de las mariposas, las tardes de domingo viendo películas, los regalos de San Valentín, los aniversarios y todo eso.
- Pero si a ti todo eso te encantaba...
- Ya, pero la gente cambia, ¿sabes?
- ¿No pretenderás que me trage todo eso, verdad? Tan solo disfrazas lo que sientes para que no vuelvan a hacerte daño.
- No es cierto.
- Si, lo es. Te escondes tras alguien que no eres tú, ¿no lo ves? Quieres aparentar ser de piedra, una pasota a la que no le afecta nada, pero yo sé que no eres así. Mira, yo no me enamoro de cualquiera y si me he enamorado de ti es porque te importa la gente, porque siempre andas preocupada detrás de alguien y porque he visto como se te iluminaban los ojos cuando hablabas de él, lo que me dijo que cuando querías, lo hacías de verdad y hasta el último segundo. Me enamoré de ti, de tu sonrisa permanente. No te dije nada porque sé que le amabas y que yo podría ser un problema para ti, pero desde que se fue no has vuelto a sonreír como lo hacías, tampoco te brillan los ojos y te ocultas bajo una persona borde cada vez que alguien te mira de una forma especial por el miedo a enamorarte de nuevo. Y si ahora te digo todo esto es porque no puedo soportar como por culpa de ese idiota que no supo valorarte estás siendo tan egoísta contigo misma. No te pido que te enamores de mi, tan solo que te dejes querer, que vivas, que sonrías. Por favor, necesitamos que vuelva la persona que eras antes.

10/1/13

"Hablan de amor, hablan de amar. Hablar de quererse, de nunca olvidarse.
Se prometen cosas imposibles, se dicen te quiero al oído. Pasean de la mano, sonríen cuando se miran.
Funden sentimientos. Sueñan despiertos, duermen soñando. Llamadas perdidas, miradas encontradas.
Sentimientos que buscan dueño, personas que buscan ser sentidas. Manos explorando, pasiones exploradas.
Echarse de menos, quererse de más. Reacciones químicas recorriendo entera su anatomía, redacción de la historia más bonita del mundo. Cuerpos fundidos, corazones latiendo a contra corriente. Sueños construidos, deseos que al fin y al cabo, acaban siendo inalcanzables. Verse de nuevo, deseo que no se sabe si se debe desear."

2/1/13

Puede que si existan las casualidades....

Tú dices que las casualidades no existen, que si nos conocimos fue por algo. Aunque a veces, esas pequeñas coincidencias son el motor de todo. ¿O acaso no crees que fue una casualidad aparecer en tu vida de la nada? No creía en las casualidades ni en el destino ni en todas esas tonterías de las que la gente habla, hasta que llegaste tú.  Y no me equivoco al decir que eres la mejor casualidad que la vida podría haberme dado en los últimos meses. Fue pura suerte que me encontrases, pero no lo fue el hacerte tan importante en apenas unas semanas. A veces creo que es una locura, algo casi imposible la forma en la que llegaste e instantáneamente hiciste del hablar contigo a diario una necesidad. Quizás gracias a una cadena de bonitas casualidades que hacen que no te saque de mi cabeza, hoy escribo esto. Y puedo decir que me encanta o que me encantas, no sé.

28/12/12

Att: una chica insegura que te quiere.

Para qué nos vamos a engañar, ambos sabemos que ahí fuera hay millones de chicas mejores que yo: con sonrisas deslumbrantes, ojos que enganchan, pelo perfecto hasta la cintura y unas curvas de vértigo. Tan solo tienes que salir una noche cualquiera por Madrid y a cada segundo te encontrarás con alguna chica que podría llevarte al cielo esa misma noche, o no. Sus tacones te hipnotizarán, subiendo por sus piernas hasta llegar a una corta y muy ajustada falda. En ese momento, supongo, que lo último que harás será acordarte de mi. No tengo ni punto de comparación con ese tipo de chicas y lo sabes muy bien. ¿Que me gustaría? No te lo niego. Por mucho que digan, ¿a quién no le gustaría ser ese prototipo de chica casi perfecta y sin complejos?
Pero, a medida que pasan los días, me doy cuenta de que quizás yo no necesito todo eso. Es demasiado artificial, ¿sabes? ¿De qué me serviría dejarte con la boca abierta si después no consigo enamorarte? De nada. Por eso, me conformo con ser yo, con mis defectos a montones. Porque, siendo sinceros, eso de la perfección nunca ha sido lo mío... Yo no tengo una sonrisa deslumbrante, aunque sí sincera. Mis ojos tan solo enganchan a unas ojeras permanentes debido a el insomnio que me produce tu sonrisa. Mi pelo si que llega a la cintura, pero no es perfecto. Y mis curvas... bueno, sabes que siempre he odiado esa parte sobrante de mi. Así que, como ves, no me acerco lo más mínimo al canon de belleza que marca la sociedad y por el que todos los tíos (o la mayoría) perdéis el culo, la cabeza, etc. Pero si hay algo de lo que, digamos, me siento orgullosa, y es que yo sí se querer con cada parte de mi ser. Sé que, si de verdad te enamorases de mi de la forma en que yo lo he hecho, no dudaría ni una décima de segundo en entregarte mi vida y todo lo que ello conlleva. Y si, me cuesta decir 'te quiero', pero cuando lo digo, creeme que será el más sincero que escucharás en tu vida. No soy perfecta, jamás me acercaré a serlo, pero si sé quererte como te mereces y creeme que eso pocas sabrán hacerlo. Las encontrarás más bonitas, con mejores cuerpos, más altas, más perfectas, pero no busques a alguien que te quiera más y mejor que yo.

17/12/12

Sopla fuerte las nubes, llévate esta tormenta.

No lo entiendo, hace días que no me reconozco. Ha vuelto a mi esta maldita sensación de no servir para nada. Inútil. Torpe. Fracasos que traen decepciones. Si me fallo a mi misma, ¿cómo pretendo que no lo hagan los demás? No tiene sentido. Nada de esto lo tiene y estoy cansada. Si, cansada. Estoy harta de ver como personas por las que daría todo están mal y no soy capaz de sacarles la mínima sonrisa. Me siento inútil, porque nunca seré lo suficientemente buena, guapa, delgada, lista o hábil. Jamás podré ser quién quiero ser. Kurt Cobain decía que, desear ser otra persona es un desperdicio de la persona que eres. Y tiene razón. Soy un desperdicio. Mi vida entera lo es por el simple hecho de no valorarme, de desear siempre más. Mis días se basan en intentar llegar a una perfección qué, aunque existiera, jamás estaría a su altura. No pretendo dar pena, no pretendo ser una puta negativa deprimida. No, porque esa no soy yo, por eso odio esta sensación de angustia. "Sólo son un par de días malos", me repito. Una mala racha, supongo.

10/12/12

A veces decimos 'adiós' cuando quizás, solo es un 'hasta luego'.

"Pensé en desaparecer sin más, pero mereces una explicación. Siento la desilusión que te llevarás al leer esto, sé que ahora piensas que soy lo peor y que ojalá nunca supieses que existo, pero... No sé qué decirte. Siento todo, lo siento mucho. Espero que respondas, y que me digas lo que tú quieres, no lo que quiero oír.
Y pase lo que pase, no llores, porque siempre, siempre, voy a acordarme de tu sonrisa. Así que quiero que me prometas que esa sonrisa tuya va a estar ahí siempre para que alguien que, como yo, pueda necesitar verla y recordar que eres increíble y que mereces la pena.¿Vale? Te quiero, pequeña. Mucho."

11/11/12

¿Qué nos pasó?

¿Quién fue el culpable? Fui yo, ¿verdad? Dime, ¿qué hice mal? Si te di todo de mi, y más. ¿Recuerdas cuando no podíamos estar más de un día sin hablar? Todo parecía tan perfecto... Y ahora, no podemos mirarnos a los ojos sin tener que aguantar las lágrimas. Somos incapaces de pronunciar palabra sin que aparezca ese nudo en la garganta y unas ganas irremediables de abrazarnos y volver al principio. ¿Has olvidado todas esas noches en las que hablábamos hasta las tantas? Las sonrisas al otro lado del teléfono, los calambres que recorrían mi cuerpo de la cabeza a los pies y las ilusiones al final de cada llamada prometiendo nos veríamos pronto.
¿Qué nos ha pasado? Ahora las palabras entre nosotros son frías, como las lágrimas descendiendo por mis mejillas al ver como lo perdemos todo, como las sonrisas ahora vacías, como mis manos sin las tuyas, como el otro lado de tu cama sin mi retorciéndome por tus cosquillas. El frío ahora predomina en mi vida, tus ojos eran esa luz que me daban calor cuando mi casa se encontraba junto a tus párpados. ¿En qué preciso momento sustituimos las mariposas en el estómago por las punzadas en el corazón? Todo era más fácil cuando sentía tu aliento en mi cuello, cuando me sentía segura entre tus brazos. Ahora todo carece de sentido, me siento pequeña. Nos quedaba tantísimo amor y, en cambio, solo dejar salir al dolor.

3/11/12

Desearía que estuviese aquí.

Desearía que fuese Febrero para volver a sentir esos nervios antes de verle por primera vez. Desearía volver a aquel preciso momento en el que fui corriendo a abrazarle. Si pudiese, desearía volver al minuto exacto en el que el mundo entero se paró en aquel famoso parque de Madrid y me besó. Aquel mágico momento.
Desearía volver uno, o quizás dos meses atrás para remediar el dolor. Desearía olvidarme de la noche en que me fui, porque cada día duele más. Desearía perderme lejos, pero desearía que él viniese a buscarme. Que me abrazase y me prometiese que todo iba a ir bien, que lo malo se ha acabado.
Desearía volver a empezar de cero, con él a mi lado. Desearía ser la razón de sus sonrisas, de sus suspiros y ser la destinataria de cada "te quiero" susurrado por sus labios.  Desearía abrazarle aunque fuese por última vez. Desearía decirle que me enamoré de él, que estoy perdida porque no recuerdo como vivir sin su sonrisa. Quisiera decirle que no le odio, que no me importa el dolor, que cada noche me duermo abrazando nuestra fotografía. Desearía que estuviese aquí, de nuevo.
Desearía cumplir aquel para siempre que prometimos una tarde entre besos y susurros.

Nos enamorados del amor.

Una vez leí que no nos enamorábamos de la persona en sí, sino del amor. Al principio no lo entendía, pero últimamente todo cobra su sentido. Nos enamoramos de las caricias, de la piel de gallina al tacto con su piel. Nos enamoramos de las despedidas, de los besos que parecen eternos y de las carreras hacia sus brazos en una estación llena de gente. Nos enamoramos de la sensación de felicidad. De los espacios, ahora rellenos, entre los dedos de nuestras manos. Nos enamoramos de la desesperación cada noche esperando una llamado o un mensaje. Las peleas, los celos sin sentido y la necesidad de tener a menos de dos centímetros a la otra persona para sentirte completa. Todo eso nos enamora. La felicidad, el dolor, el cosquilleo, las punzadas en el corazón, el pensamiento permanente... Nos enamoramos del sentimiento. Pero también es verdad, que no con todas las personas es igual, por eso, a veces deja una huella diferente, mayor. Dejando un dolor placentero con el que aprendes a vivir.
 Si has amado, sabrás de que hablo.

15/10/12

Olvidar el olor por las prisas.

"Fui al lavabo para llevarme cuatro cosas más.
Y fue allí donde descubrí su perfume. Se lo había dejado.
Con las prisas había olvidado su olor. Tan sólo cajones y mesitas habían sido saqueados.
Acerqué su olor a mí y fue como tenerla al lado... Fue como sentirla...
Dolía mucho todo aquello. La añoraba y no hacía ni diez minutos que se había marchado de mi vida. Aquella ruptura sería muy dura, no había ninguna duda."


"Si tú me dices ven lo dejo todo... Pero dime ven." - Albert Espinosa.

6/10/12

Dos en uno.



Domingo, 5 de Noviembre. Los tímidos rayos de luz empezaban a asomar entre los agujeros de la persiana, colándose a través de las translúcidas cortinas azules. Se giró sobre si misma, quedándose admirada por la belleza que adquiría el contorno de su cuerpo desnudo gracias a la leve claridad. "Está precioso incluso cuando duerme", pensó mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su cara. Seguidamente, repasó con la mirada cada centímetro de la habitación, pues nunca se cansaba de ella. Desde la primera vez que la vio pensó que estaba perfectamente decorada. Pero sin duda alguna, lo que más le gustaba eran esas cristaleras con agua y peces de todos los colores. La pecera tomaba un color mágico, especial, como aquella misma madrugada. Puede recordarlo perfectamente:
Hacía 7 meses desde aquella tarde en la que decidieron ser una pareja, y habían alquilado un par de películas, aunque esa noche, se decidieron por "El diario de Noa". Ella, que era de lágrima fácil, no pudo retener alguna que otra gotita de agua salada en sus ojos. Él se dio cuenta, y la rodeó con sus brazos cariñosamente mientras la daba pequeños besos sobre la frente. Era uno de esos momentos en los que no hacía falta hablar, porque el silencio decía todo aquello que con palabras no podían expresar. Ella levantó su mirada hasta encontrarse con la suya, le sonrió tímidamente y le besó con ternura. Él empezó a acariciar su espalda, retirando poco a poco la camiseta. Con cuidado, inocente. Ella se dejó llevar, nerviosa pero segura. Besos. Caricias. Susurros. Miradas complices de un amor que no conoce de límites. Sonrisas. Dos cuerpos desnudos que se escondían bajo aquellas cálidas sábanas. Almohadas que son testigo de la más bonita de las historias. Secretos entre cuatro paredes, entre dos corazones y ahora, una sola persona. Ya no hay dos almas ni dos cuerpos ni latidos diferentes. Van al compás, son uno. Y como dos notas en un pentágrama, se complementan, formando la melodía perfecta. Olvidandose del resto del mundo, siendo ellos los únicos protagonistas de esta película llamada "vida". Amándose como nunca antes, mientras la habitación se convertía en su pequeño Universo.
Ella le regaló una parte de su vida, dejó que fuese él quien la hiciese mujer. Y no se arrepiente. ¿Por qué? No lo sé, quizás sea verdad aquello que dicen de que cuando una mujer está enamorada, está segura de que quiere hacer el amor con su pareja y que, cuando un hombre lo está, no piensa sólo en tener relaciones.
Y así fue, como perdidamente enamorada, amaneció junto a él, la razón de cada sonrisa, de cada suspiro. Él, la razón por la que se despertaba cada mañana con ganas de vivir y de amar. Él, el único destinatario de sus "te quiero".

25/9/12

If you didn't know, this is love.

"Y de repente ocurre. Le conoces. Te enamoras de cada sonrisa. De cada tontería. De sus chistes, de sus gracias. De la forma en la que se peina. Las caras que te pone. Sus miradas, forma de caminar, de vestir. De sus gestos. Sus manías. Sus canciones favoritas. Sus detalles. De cada lunar que tiene en cada parte de su cuerpo .La manera tan peculiar que tiene de quererte, de llamarte "mi niña”. Y todo cambia. Para bien o para mal. Y sabes que es él, y nadie más. Y te acuerdas del primer beso, la primera tarde, la primera frase. El primer te quiero. Cuando te enseño a creer en ti, a valorarte más. A caminar de la mano, a ver la vida desde la curva de su sonrisa."

18/9/12

Ella.

"Ahora que es ella la que te besa, la que te abraza, la que te tiene. Ahora que nada queda de lo que yo fui, que me has apartado de tu vida como quien aparta un trozo de papel de la acera. Ahora que no sé que hacer con mi vida, que no quiero seguir así. Ahora, solo sé una cosa: sé que no podrá quererte como te quise yo. No podrá adorarte de ese modo. No sabrá advertir hasta el menor de tus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de tu cara. Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de tus besos, el color real de tus preciosos ojos. Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Nadie podrá sentir nunca lo que yo sentí, y lo que me hiciste sentir. Y ella menos que ninguna. Ella, incapaz de amarte, incapaz de verte verdaderamente, de entenderte, de respetarte. Ella no se divertirá con esos tiernos caprichos. Ella no, ella no.. Pero es ella, es ella quien ahora te tiene. Es ella. Y no yo, yo no tengo nada. Cuando pensé que podría salir un poco a flote, cuando pensé que tu recuerdo estaba un poco más escondido en mi corazón y ya no escocía tanto. Es ahora, cuando ella aparece, y te tiene.. Y no puedo más, esto es lo último que desearía. Cuando pensé que no podía ir a peor.. Entonces llegó ella."