22/12/11
Cuando vuelva a abrir los ojos, quiero que te hagas realidad.
Hoy volví a soñar contigo. Estabamos juntos en un banco de aquel parque dónde nos dimos nuestro primer beso, a nuestro alrededor, sólo había ojas secas caidas. Te miraba, y me mirabas, y ninguno hablaba. Sólo reiamos. Y tu no me quitabas la mirada de encima, mientras no podías dejar de sonreir. Pero ese no es el caso, lo que pasa es que es increíble como puedo sentir las mariposas mientras duermo. Consciente o incoscientemente, cada vez que algo en mi nota una mirada tuya, se me tensan los músculos, empiezan a temblarme las piernas y se me eriza la piel. Y todo esto, en sueños. Increíble, ¿verdad? Pues bien, ahora viene lo mejor. Me encanta soñar contigo, y que me acaricies, que me hagas sentir única. Pero después, suena el despertador y todo desaparece. Tú ya no estás en ese banco, estás a kilómetros de mi. Y este sueño, se repite cada noche. Y yo...yo no puedo seguir así. Te necesito real, no en mi subconsciente. Necesito tenerte cerca, poder acariciar tu cara, rodear cada lunar, rozar tus labios. Necesito que desaparezcas de mis sueños, ya, no quiero volver a verte por ahí más. Quiero que vengas, me abraces y me digas que se acabó, que ya no me hará falta soñar contigo porque estás aquí, junto a mi. Que eres real y que nunca volverás a irte.
21/12/11
Yo lucharé, por tí lo haré. Sólo recuérdame.
Por un lado estás tú, que me encantas. Que desde el primer día me hiciste sentir especial, única, pero que con el tiempo todo ese sentimiento se desvanecía hasta sentir ser una más. Pero tú me decías que no, que no había otras, y yo hacía lo imposible para creerte.
Y por otro lado, ahora está él. Que ha curado cara herida que tu me abriste, me ha vuelto a hacer sentir bien, es la única persona que en tanto tiempo ha conseguido hacerme sentir alguien con valor, aunque sea poco.
Es ese momento en el que el camino se divide en tres: puedo seguir contigo, amándote con cada poro de mi piel, sin llegar a nada, pero te vería feliz y eso me llena; puedo irme con él, y encontrar a esa persona que siempre he buscado (aunque he de reconocer que te echaría de menos); y el último camino, es irme sola, lejos, que ninguno vuelva a saber de mi. Sólo así conseguiría que ambos estuvieseis bien, aunque yo viva en un infierno de arrepentimiento.
Antes de que digas nada. Si, te quiero, te necesito, eres quien controla el aire de mi alrededor, porque si no estás, te lo llevas contigo y me siento ahogada, me hace falta el aire, me haces falta tú. Siempre voy a quererte, siempre. Y si no puedo demostrártelo toda la vida, porque quizás lleguen otras personas, nunca olvides que en silencio, siempre serás tú al que quise y quiero más que a mi propia vida. Pero por favor, nunca me olvides.
Y por otro lado, ahora está él. Que ha curado cara herida que tu me abriste, me ha vuelto a hacer sentir bien, es la única persona que en tanto tiempo ha conseguido hacerme sentir alguien con valor, aunque sea poco.
Es ese momento en el que el camino se divide en tres: puedo seguir contigo, amándote con cada poro de mi piel, sin llegar a nada, pero te vería feliz y eso me llena; puedo irme con él, y encontrar a esa persona que siempre he buscado (aunque he de reconocer que te echaría de menos); y el último camino, es irme sola, lejos, que ninguno vuelva a saber de mi. Sólo así conseguiría que ambos estuvieseis bien, aunque yo viva en un infierno de arrepentimiento.
Antes de que digas nada. Si, te quiero, te necesito, eres quien controla el aire de mi alrededor, porque si no estás, te lo llevas contigo y me siento ahogada, me hace falta el aire, me haces falta tú. Siempre voy a quererte, siempre. Y si no puedo demostrártelo toda la vida, porque quizás lleguen otras personas, nunca olvides que en silencio, siempre serás tú al que quise y quiero más que a mi propia vida. Pero por favor, nunca me olvides.
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